La escalada de Estafeta, una reconversión a contrarreloj

El jueves 16 de abril de 2020, Jesús García llamó por teléfono a sus principales proveedores de vehículos tipo vanes, Daimler y Ford, para comunicarles un importante y trascendental cambio de planes. Tan sólo unas semanas antes había acordado con ellos el aplazamiento de las unidades que planeaba adquirir para todo el año, sobre todo para cubrir las necesidades de la peak season (temporada alta), y que sumaban alrededor de 250.

A finales de marzo y principios de abril, en medio de la incertidumbre, el director nacional de operaciones de Estafeta comenzó a notar que los efectos de la pandemia por COVID-19 hacían mella en sus estadísticas, sus números registraban una caída de 30% en las actividades del negocio. Varios de sus clientes en sus servicios B2B (business to business) habían sido “infectados” por el virus.

Pero ese jueves de abril, el directivo detectó que los volúmenes de recepción de carga eran similares a los que la empresa mexicana de mensajería, paquetería y logística había registrado en noviembre de 2019 durante El Buen Fin, la temporada más activa en el año.

“Sabes qué, ya no los quiero en enero del 2021, los quiero ahorita… ¿cuántos?… todos los que te había pedido y... ¿cuántos más tienes?”, le comentó Jesús García a uno de sus proveedores de vehículos.

De ahí en adelante, todas las decisiones de inversión de la compañía estarían centradas a la atención del comercio electrónico (e-commerce) y hacia una expansión acelerada. “Nadie sabía de qué tamaño iba a venir esto”, afirmó García, en entrevista con T21.

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Y se vino la hecatombe. Tanto Estafeta como todos los operadores logísticos en el país colapsaron en los meses de mayo y junio, ante la creciente demanda de servicios de última milla que requería el e-commerce que como nunca antes se había presentado, más aún impulsada por la campaña comercial del Hot Sale -enfocada a las ventas en línea-, llevada a cabo la última semana del quinto mes del año.

Los 250 vehículos proyectados en un inicio de año -y que incluso se planeaban pausar- se convirtieron en 560 unidades adquiridas al cierre de octubre pasado. “Y si me preguntas por qué no tengo más, es porque ya no hay. Nos acabamos toda la disponibilidad del inventario que tenían para este año”, aseguró Jesús García.

Pero la expansión acelerada de Estafeta no sólo vino en cuatro ruedas. Hasta antes de la crisis sanitaria se preveía la instalación de 4 centros de distribución (cedis) para inaugurarse entre los meses de septiembre y octubre. No sólo fueron 4 sino 8 cedis que al día de hoy ya se encuentran en funcionamiento en localidades como Ciudad de México (2), Querétaro, Nuevo León, Estado de México (2), Jalisco y Michoacán.

La empresa cuenta con 126 cedis ubicados estratégicamente en todo el país.

Así mismo, un total de 12 centros operativos fueron reubicados (en los estados de Campeche, Hidalgo, Jalisco, Quintana Roo, Chihuahua y Tabasco), mientras que 2 más tuvieron una reingeniería (Puebla y Morelos).

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En localidades como Monterrey o Ciudad de México, Estafeta se encuentra migrando a cedis más pequeños que les permiten estar más cercanos a los puntos de entrega (clientes finales en el e-commerce), e incluso utilizar vehículos más pequeños y hacer el transporte primario por las noches, para adecuarse a las diferentes restricciones de movilidad.

“De la inversión que teníamos planeada originalmente de 664 millones de pesos, nos fuimos a 830 millones de pesos. Lo que vino a hacer la pandemia es que aceleró esos planes y los colocó un par de años adelante, con los planes de crecimiento donde nosotros nos veíamos en el manejo de e-commerce y home deliveries (entregas a domicilio)”, aseguró el directivo.

El crecimiento en infraestructura y unidades móviles vino acompañada también de nuevos integrantes en la familia de Estafeta. De contar con 7,200 empleados en febrero pasado, este número ha crecido hasta llegar a los poco más de 10,000 al 3 de noviembre pasado.

Esto significó un trabajo acelerado en el área de recursos humanos para la atracción de talento, para hacer los filtros de contratación, pero también la incorporación de herramientas tecnológicas que fueran intuitivas y de fácil aprendizaje para el nuevo personal.

A este proceso de selección se le suma una complicación: el cuidado de la salud de todos los empleados, por lo que al principio los procesos fueron lentos, pero la empresa buscó integrar tecnología enfocada a acelerar las diferentes actividades, sin olvidar la seguridad sanitaria.

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De cara a la mayor temporada en el año, que inició con El Buen Fin (9 al 20 de noviembre) y que se extiende hasta principios de 2021, Estafeta se dice lista para enfrentar los nuevos retos, incluso apoyada con la incorporación de un nuevo avión, con el que suman 5 aeronaves operando en el país, y desde ya se encuentra planeado las siguientes nuevas inversiones.

“Hoy estamos muy bien, con una infraestructura montada. Hacia el mes de febrero nosotros teníamos una infraestructura para operar cerca de 190,000 servicios, hoy podemos operar 340,000 servicios diarios. Le dimos un crecimiento interesante y muy confiados para esta temporada, y ya estamos listos”, aseguró Jesús García.

Y adelantó que cuentan con “un plan de aperturas de nuevos centros operativos y una sorpresa que ya daremos a conocer el año que entra”.

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