¡Ya vienen los turcos!

Será finalmente el 22 de agosto cuando inicien los vuelos regulares de pasajeros en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) de una de las más importantes de esa nueva generación de aerolíneas que han convertido a algunos aeropuertos del Medio Oriente en el trampolín de la conectividad en mercados otrora impensables de ser atendidos con enlaces viables: Turkish Airlines, respaldada por la mayor red de destinos de cualquier aerolínea y ahora por la operación de un enorme y moderno aeropuerto sirviendo a Estambul, de la que partirán los vuelos operados tres veces por semana con equipo Boeing 787-9, siguiendo la ruta Estambul (Atatürk)-Ciudad de México- Cancún-Estambul.

Me he cansado de comentar que Cancún resulta en mi opinión una opción realista para escalar vuelos entre el AICM y destinos en América del Sur, Europa y el Medio Oriente, no solamente para hacer rentables enlaces directos de pasajeros con demanda más bien marginal, sino también compensar las penalizaciones operativas asociadas a la elevación sobre el nivel medio del mar del aeropuerto, que sabido es, hacen inviables ciertos vuelos de extrema larga distancia, caso de Dubai, cuya aerolínea (Emirates) no quita el dedo del renglón en eso de intentar operar en México.

Recordemos que la israelita EL AL operó en el AICM entre los años 1976 y 1978 procedente de Tel Aviv, que, en mi opinión, sería otro aeropuerto del Medio Oriente capaz de generar la demanda origen-destino que requiere un vuelo directo a nuestra principal terminal aérea desde esa geografía, con la desventaja de que el Ben Gurión no destaca por tener vocación de centro de conexiones.

Si bien a primera vista se podría especular que con el establecimiento de la ruta de pasajeros al AICM y la capacidad de carga que pudieran disponer, Turkish podría prescindir de los vuelos cargueros que desde el mes de octubre pasado opera en el AICM, lo cierto es que tal y como lo apuntábamos en la correspondiente nota, los cargueros dedicados turcos no atienden necesariamente el mercado México-Turquía, sino más bien al mercado europeo, muy a la manera de los Boeing 777-F de Emirates, Ethiopian y Qatar.

Podemos asumir entonces que la carga Estambul-AICM-Estambul y conexiones, salvo en casos excepcionales que por sus dimensiones requieran de un espacio en el carguero dedicado, volará en el servicio de pasajeros.

En este contexto, me pongo a pensar en la complejidad que la atención de los vuelos de Turkish supondrá para las autoridades aduanales, sanitarias, migratorias y para los cuerpos de seguridad en el AICM, a los que ya me imagino dando un tratamiento particularmente cuidadoso a quienes vuelen en esos 787.

Y es que seguramente transportarán pasajeros poseedores de un variado abanico de nacionalidades, muchas de ellas con algunas restricciones, ya sea legalmente fundamentadas o artificial y discriminatoriamente aplicadas, para internarse a México, caso por ejemplo de los viajeros procedentes del Subcontinente Indio, a los que se les puede ver cada vez con mayor frecuencia en los ambulatorios del principal aeropuerto de América Latina.

En cualquier caso, ya vienen los turcos. ¡Bienvenidos!

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