Moncar, 35 años procurando la seguridad vial de la flota pesada

En 1985, Carlos Monroy Trejo instaló un pequeño centro de reparación vehicular bajo el nombre de Automotriz Monroy en Iztapalapa, Ciudad de México (CDMX). A 35 años de su fundación, el negocio se ha consolidado como uno de los principales centros de atención de flotas pesadas en México.

“Aquí en la misma colonia renté un terrenito donde cabían 3 o 4 camioncitos, en el lodo, sin techo, el piso todo con tierra. Tampoco llegué a pensar tener tantos trabajadores”, contó el fundador de Moncar.

De acuerdo con Carlos Monroy Cárdenas, ceo de Moncar Aztahuacán, e hijo del fundador del centro, a partir de esa década los clientes de Automotriz Monroy fueron creciendo hasta capturar la atención del Sistema de Transporte Colectivo Metro, organismo con quien colaboraron para el mantenimiento de unidades que alimentaban esa red de transporte.

“Entonces fue que se constituyó una empresa como tal, con el nombre de Reconstructora Aztahuacán, que tiene que ver con la zona de Santa María Aztahuacán, en el oriente de la CDMX,y ya fue en 1995 cuando se cambió la denominación a Moncar Aztahuacán, que tiene dos significados: Moncar, que son las iniciales del fundador Monroy Carlos, y que en francés significa ‘mi camión’”, contó a T21 el actual ceo de la compañía que hoy cuenta con 120 empleados.

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Aquel “terrenito” que levantó el fundador de la compañía se convirtió en un gran centro especializado de reconstrucción automotriz para equipo pesado, que ahora opera con la colaboración de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) y del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) México, para la reparación de vehículos y la prevención de incidentes viales.

“Básicamente lo que hacemos es la reconstrucción de tractocamiones y semirremolques para transportistas y flotillas. Nos coordinamos en parte con la AMIS y damos seguimiento con capacitación del Cesvi”, comentó Carlos Monroy.

Sin embargo, Moncar también se encarga de la distribución de refacciones para grandes flotas como la de Coca-Cola FEMSA o de Sherwin-Williams México, compañías con las que sostiene relaciones comerciales. “Y también somos la torre de control para todos los talleres que reparan unidades de esas y otras empresas a nivel nacional”, agregó el ceo de la empresa.

La compañía con más de tres décadas de operaciones cuenta con la sede de Santa María Aztahuacán y diversos patios en convenio de colaboración empresarial en distintas regiones.

“Tenemos extensiones muy importantes de terreno, donde dependiendo de la necesidad se atienden directamente en esas zonas. Nuestro más grande diferenciador es el tema de servicio, estamos muy enfocados en dar un servicio de calidad”, explicó Carlos Monroy.

Al mes se reparan 200 unidades en promedio, entre remolques y tractocamiones, de ese universo, el 80% de las actividades se destina a la reconstrucción de unidades, mientras que el 20% es servicio preventivo.

COLABORACIÓN Y REFACCIÓN

Para la reparación y mantenimiento de vehículos pesados, Moncar Aztahuacán sostiene convenios de colaboración empresarial con diversas agencias de refacciones y directamente con las marcas, como Freightliner, Volvo, Kenworth e International, principalmente.

“En el caso de Freightliner el tema de refacciones lo vemos con la planta. Los pedidos salen de planta y llegan directamente por mensajería, esto coadyuva a eliminar el tiempo de espera en lo que llegan las piezas a la agencia, posteriormente se hace el ingreso al almacén, se emite la factura y hacen el envío al centro de reparación. Eso disminuye por lo menos 72 horas la entrega”, detalló el directivo.

Pero Moncar no sólo se encarga de las flotas de transportistas y empresas, también se enfoca en la atención de unidades para el gobierno de Ciudad de México, del cuerpo de bomberos, así como del sistema de recolección de CDMX o de ambulancias. “El gran diferenciador que tenemos es darles a todos esta facilidad de poder operar sus unidades en lo que nosotros suministramos rápidamente las refacciones y tenemos reparaciones exprés”, agregó.

Asimismo, Moncar opera como centro de Inspección Físico-mecánica autorizado por la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México (Semovi), donde se capacita a personal, dueños de flotas y ajustadores de la flota pesada para prevenir siniestros.

“También estamos muy preocupados por garantizar y procurar la integridad de las personas y los bienes, y damos aquí cursos de capacitación y de seguridad vial constante, con el apoyo de Cesvi”, indicó.

Aunque las alianzas y los clientes de Moncar van en crecimiento, las operaciones de la empresa que empezara con un “terrenito” hace 35 años, no paran ahí, ni aunque se atraviese una pandemia, ya que a pesar de los efectos que ha traído la crisis por COVID-19, la compañía ha decidido incursionar en un nuevo mercado: el de la movilidad eléctrica.

“Estamos trabajando en un proyecto muy ambicioso que tiene que ver con vehículos eléctricos, estamos hablando de centros de recarga y conversiones para flotillas, que eso va a representar un ahorro importante en la economía de los clientes y un cambio importante en el tema ecológico. El mundo está transformándose, las tecnologías llegaron para quedarse, este negocio no va a ser el mismo que en 24 meses”, destacó el ceo de Moncar Aztahuacán.

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